domingo, 2 de septiembre de 2012

Colisión interestelar.


'he conocido a alguien, mi amor, y se ha colado por la herida que tanto te empeñaste en mantener abierta.'

me engaño y me repito que no me has olvidado, que me esperas. me pregunto mirándote a los ojos de una fotografía sin dolor, si tan bien te has creído tu papel o nada de esto forma ya parte del guión. te miro y desgasto la tinta de esto que llaman sangre en relamerte por dentro. en sonsacar de ti aunque sólo sea una mueca de mí. me mutilo, me mutilas y yo mantengo la herida abierta sin saber por qué. mi amor, no lograba entender por qué. sentía la necesidad de sufrirte gritando en silencio tu prohibido nombre. llorándole al mar para que nadie pudiese notar esta tristeza mía. me preguntaba, mi amor, por qué esta cicatriz me hacía tanta compañía en días de lluvia y entonces bajó una estrella y empezó a orbitar sobre mis dudas y lo entendí. apareció de la nada y cayeron de mis ojos tantas vendas como espinas en carne viva. los clavos ardiendo que dejaste los sujetó con sus dedos y los acercó a mis ojos y me obligó a mirarlos. se empeñó en que viese lo que tanto me había estado consumiendo. me explicó que no debía temerle a tu recuerdo, que debía aprender a sonreír de nuevo. me preguntó, mi amor, me preguntó qué hacía un invierno como yo en un verano como éste y me besó muy despacio. sus labios eran asteroides y colisionamos. nos fusionamos. me miró entonces y me susurró bajito si podía colarse por el hueco de una de tus tantas puñaladas que con tanto cuidado intenté mantener intactas. se quedó allí a dormir, en mi cuerpo, donde habitaban las pesadillas que olían a ti. sólo así dejé de recordar tu olor y fue muy triste y a la vez hermoso. casi melancólico. entonces entendí el por qué de mantenerte tan presente. por qué incitaba a mi cama a que te soñase cada noche. por qué abrazaba tu recuerdo y por qué me sabía tan dulce la espera de algo que ya no iba a llegar. yo pensaba que tú también me estarías esperando, qué ciega estaba. qué tonta he sido. pero bajó una estrella, mi amor, colisionamos y se coló por mis heridas, por las heridas de ti. me levantó la piel muy despacio y con cuidado y me acarició los nervios de los huesos. me desinfectó de tus labios con su saliva y ahora entiendo por qué quise mantener mi corazón expuesto a la intemperie. sólo desde dentro podría cicatrizarte y ahora lo entiendo. y duele, pero es un dolor suave, es una lectura en braille sobre mi piel, es una explosión de sinestesia que te está borrando por completo, poco a poco pero por completo. así que gracias, mi amor, gracias por tus ojalás con destino a ella, por tantos disparos cargados con balas de lluvia, por jugar con la palabra huida como si no fuese a dolerme sabiendo que era de mí de quien huías. cuesta abajo, mi amor,

esta estrella me dice que te olvide, cuesta abajo.

Mónica Gae.

6 comentarios:

  1. Otra obra de arte que se asemeja a mi realidad... Sublime señorita :)

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  2. Me has enamorado especialmente. Quizás porque me he sentido identificada. A veces necesitamos aferrarnos a algo, aunque sea a un recuerdo. Quizás por el miedo a no poder sentir nada igual de intenso o simplemente porque no queremos sentir nada parecido con otra persona. Igual porque dejar de sentir o sentir que dejas de sentir no es exactamente lo mismo. En cuanto a pensar qué siente el otro, es complicado cuando incluso a veces ni el otro lo sabe, pero a veces merece la pena ser iluso. Quién sabe, quizás esa ilusión deje de ser una ilusión y se convierta en algo real, y entonces será lo más bonito del mundo. Tus palabras. Tus palabras son amor.

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  3. Hablando de colisiones... leyendo este texto algo se ha estrellado en mi cabeza en forma de recuerdo (con fuerza y un poco de desgarro).

    Era una canción.

    Déjame entonces y por una vez poner música a estas líneas.
    http://www.youtube.com/watch?v=phktiVZqUbQ

    Feliz insomnio,

    Sand.

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