sábado, 11 de agosto de 2012

Mis labios, tus labios.


Mis labios palidecen en tu ausencia.

Se vuelven fríos, azules, inertes sin tus besos. ¿De qué me sirve –dime, cuidarlos, si no pueden saborear tu piel? Son como el cristal de cualquier ventana mirando la calma, esperando la inminente tormenta. La lluvia, bálsamo de mis heridas, no termina nunca de caer en este cielo.

(-quizás siga volando demasiado alto. –quizás no quiera llover sin ti.)

tu ausencia, mis tinieblas. tu boca, causa principal de mis mejores pesadillas. no me despiertes, te suplico, si tus labios siguen tan intactos de dolor. no lo hagas, te suplico, si no han conocido en este tiempo la sal de una sóla lágrima.

tus labios. ay, tus labios.

escribo y sigo inmersa en ellos. no se merecen ser tan dulces. tan néctar. tan tuyos.

tan imposibles.


[tan nada míos]






Mónica  Gae.

4 comentarios:

  1. Hay labios que tienen el poder de convertir en propio todo aquello que tocan. Los tuyos quizás sean de ese tipo.

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  2. Cuánto daría porque los míos tuvieran ese poder, créeme.

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    Respuestas
    1. Quizás no lo sepan usar.

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    2. Eso sería aún más cruel que ser un rey Midas.
      Que todo lo que toques se convierta en oro.
      Que todo lo que quieras sea tuyo.
      Soberano desperdicio de existencia, no?

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